Carta de la Madre Tierra a sus hijos

Al principio fue el verbo, y el verbo era uno y el verbo era Dios; luego todo fue luz, explosión primigenia y vital, caos placentario, alumbramiento cósmico en donde todo comenzó, y entre la oscuridad y el tiempo fui formándome, fui acumulando calor para dar calor, fui acumulando alimento para poder sustentar la vida, ¡y di vida!, y como toda Madre, desde el inicio protegí a mis hijos. Con delgadísimos hilos de ozono y agujas hechas de brisa y de luz, en el cielo, con amor, tejí una capa para cubrir y proteger a mis hijos; hoy esta capa se está rompiendo y, pese a mis esfuerzos, no logro remendarla.