Desarrollo integral del capital humano con valores, destrezas técnicas e información
(Bolivia) El desarrollo de recursos humanos es un proceso de empoderamiento que opera a diferentes escalas del gobierno local y nacional, grupos, asociaciones e individuos, a través de toda una amplia variedad de medios. Por tanto, es probable que exista una amplia variedad de necesidades para el desarrollo del capital humano en las comunidades. A esta escala, será necesario contar con el desarrollo efectivo de las personas, los recursos y el compromiso.
Está claro que el desarrollo de los recursos humanos funciona como un catalizador del cambio a escala tanto de las instituciones, de las organizaciones comunitarias, como de los individuos. En el caso de las comunidades, el desarrollo de los recursos humanos debe encaminarse al fomento de las culturas que sean más sensibles y se sustenten en la gestión de conocimientos locales.
En el caso de los individuos, se precisa un mayor énfasis en las destrezas, actitudes y la confianza en el conocimiento existente y las culturas. Otro factor de importancia es que debe buscar la promoción del equilibrio entre los derechos y responsabilidades, al igual que la consecución de recursos y compromisos financieros de las partes interesadas participantes.
La educación es un elemento clave, pero por si sola no lleva al desarrollo de los recursos humanos. Se precisa contar con una “voluntad política”, que es una propiedad que surge de la interacción de varios tipos de capacidades de los individuos, organizaciones y redes. En este contexto, los marcos en desarrollo a escala constitucional, jurídica, institucional y política para la toma de decisiones son factores críticos para lograr el éxito en el desarrollo de los recursos humanos.
A pesar de la diversidad de actores, contextos y necesidades, es probable que el mayor apoyo lo requieran:
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Las unidades locales gubernamentales
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Las comunidades locales, las organizaciones de productores y grupos de usuarios
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Las ONG y los funcionarios de extensión comprometidos en la facilitación y educación sobre los procesos de documentación de experiencias y la movilización de los conocimientos
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Los gobiernos locales, a medida que aprenden a abrir camino a las alianzas de colaboración empoderadas de las partes interesadas
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Las universidades e instituciones de capacitación al reformar el programa de estudio y los métodos para que tengan en cuenta las lecciones de la realidad y conocimientos locales y los nuevos enfoques tales como el interaprendizaje, el manejo del ecosistema, gestión de riesgos a partir de conocimientos ancestrales, la facilitación del proceso, gestión de conocimientos campesinos para el desarrollo sostenible local, etc.
Estos grupos precisarán de apoyo en las siguientes áreas:
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La articulación de sus intereses, mandatos y responsabilidades, etc. para su participación activa como ciudadanos en los procesos democráticos
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La planeación y previsión
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La implementación, coordinación y establecimiento de redes; especialmente a través de esferas de influencia y competencias
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La negociación y el manejo de conflictos
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El control, reflexión y debate de los planes y contenidos de capacitación
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La gestión financiera y contable especialmente en relación a la distribución de beneficios, la gestión de los procesos participativos
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La capacidad para escuchar, diagnosticar, aprender, decidir y actuar en grupo comunitario
La Ley 1565 de la Reforma educativa pretendió cambiar el enfoque educativo tradicional (conductismo) por nuevos paradigmas educativos que permitan formar a las nuevas generaciones con contenidos y en situaciones de aprendizaje significativas para mejorar sus condiciones de vida; claro está, de acuerdo a lo que se entiende o quiere hacerse entender por mejores condiciones de vida por quienes, hasta hace poco, detentaron el poder.
Si el currículo pretende generar un modo de vida de acuerdo a los cambios sociales y tecnológicos del nuevo milenio, lo menos que podemos esperar es que sea un modo de vida real y satisfactoria. Por tanto, el material bibliográfico se centra en el último punto considerando que en esa búsqueda de mejorar la calidad de vida de las personas, se requiere formar y educar a los niños y niñas en valores, conocimientos, actitudes, habilidades, disposición y capacidad para vivir con los demás, es decir saber, saber hacer y ser.
Para esto, se requiere de una educación acorde a los cambios vertiginosos que sufren en la actualidad las sociedades, con un currículo abierto, flexible, compartido y diversificado que facilite la posibilidad de abrir y diversificar las opciones de formación y que no limite la educación a los objetivos de un plan de estudios, que se ubique claramente a la educación como un proceso que va más allá de los muros escolares y los espacios curriculares; es decir, que se eduque al nuevo hombre boliviano en la vida y para la vida.
En el caso de los productores de las comunidades campesinas, es menester distinguir un modelo curricular cuyos contenidos y propósitos de aprendizaje van mas allá de los espacios disciplinares y temáticos tradicionales, impregnando al plan de estudios de valores y actitudes que constituyen la esencia de la formación humana y personal, tanto en lo individual como en lo social. Una educación no formal, también puede coadyuvar en la aprehensión de valores dándole integralidad y sentido. Desde esta visión se puede aportar a la formación humanística de las personas, tomando en cuenta los tres dominios: cognitivo, procedimental y actitudinal.
Si se quiere formar a las nuevas generaciones basándose en valores de relevancia social, se deberán desechar el currículo dividido en asignaturas, mas deberá implementarse el conocimiento de lo global e integral, pues los principios y valores son algo abstracto que se aprende e incorpora axiológica y racionalmente, conceptual e intelectualmente en la estructura del conocimiento. Los derechos, valores y principios se aprenden cuando se traducen en actitudes y comportamientos, es decir son integrados a una forma de vida, a un proyecto de vida (Zúñiga Ma. Eugenia, 1998).
Ahora bien, los contenidos son la base del cual parten los aprendizajes que se van a generar en el proceso educativo (formativo). Los contenidos deben ser trabajados y dosificados de acuerdo a las necesidades de aprendizaje del entorno. En esto, trabajar con el currículo oculto puede ser una estrategia didáctica destinada a favorecer la formación y el aprendizaje de los tres tipos de contenidos (cognitiva, procedimental y actitudinal).
Llegó el momento de convertir las ideas negativas en ideas positivas para cambiar la situación actual, hagamos de la educación no-formal instructiva una educación no-formal, formadora en valores humanos y gestionadora de los conocimientos locales y no siguiendo modelos diseñados por entes financiadores internacionales, para favorecer la asimilación de la lógica de los cambios globalizadores para beneficio de las naciones desarrolladas.
Para más información sobre este artículo, escriba a Sergio Quispe a sergio@agrecolandes.org







