La cámara digital, de maquina fotográfica a herramienta en la documentación de experiencias campesinas

(Bolivia) El principio del uso de las maquinas produce inexorablemente la cosificación de todo lo que toca; le quita el “ajayu” al producto de la labor creadora del ser humano. Por tanto produce desvalorización, individualismo, ruptura de los vínculos sociales, exclusión. Es decir, aniquila los valores sin los cuales, por otro lado, no es pensable lo humano. También produce, como sabemos, bienes materiales en serie, riqueza, abundancia de objetos. La maquina tiene relación con lo cuantitativo.


Comunarios tomando fotografíasPor el otro lado, la herramienta en el mundo andino tiene relación con lo cualitativo y lo que produce es con los valores humanos, suscita sociabilidad, crea vínculos comunitarios; en una palabra, produce calidad de vida.
Las culturas alto andinas han creado una tecnología simbólica, que no tiene occidente y le permite justamente interactuar con la naturaleza entendida como un ser vivo e inteligente (J. Medina, 2000)
Con las TICs no hay milagros, hay procesos
Tanto calidad como cantidad tienen como criterio operativo el concepto de herramienta.
Las sociedades industriales trabajaron sobre la hipótesis que la herramienta puede sustituir al esclavo, retomando así la vieja discusión aristotélica. En este empeño la herramienta se convierte en “maquina-herramienta” y destila, a través de la producción en serie, lo que se va a llamar la productividad industrial azuzada por el dogma desarrollista del crecimiento indefinido.
Terminada la revolución industrial sabemos que la maquina-herramienta se ha metamorfoseado en un implacable productor de servidumbre para el obrero y de intoxicación para el consumidor. El señorío del hombre sobre la herramienta, como dice Illich, fue reemplazado por el señorío de la herramienta sobre el hombre.
Pero, esto no siempre es o puede ser así. Las TICs han mostrado que el camino inverso también es posible. Es tan posible que tuvo que ser demostrado a partir de las experiencias desarrolladas en la documentación de conocimientos en las comunidades campesinas y por los propios dueños del conocimiento. Tuvieron que ser ellas quienes hayan mostrado de manera sencilla, sin ser exitistas, que la cámara fotográfica digital en el proceso de la documentación de experiencias ha mostrado que el hombre puede usar beneficiosamente esta máquina como una herramienta para la movilización de sus conocimientos, pues esta herramienta como tal permite:

  • Explicitar conocimientos
  • Expresar sentimientos
  • Visualizar la práctica productiva
  • Ser los ojos de la comunidad
  • Llevar el mensaje de los conocimientos compartidos
  • Mostrar la construcción de los conocimientos colectivos

Illich dice que una herramienta para que sea convivial tiene que responder a tres requerimientos:
1) Tiene que generar eficiencia sin degradar la autonomía de las personas
2) No debe producir ni amos ni esclavos
3) Debe expandir el radio de acción de las personas
Comunarios tomando fotografíasEsto quiere decir que el hombre precisa de una herramienta con la cual trabajar y no de instrumentos que trabajen en su lugar. Precisa de una tecnología que saque el mejor partido de la energía y la imaginación de las personas, no de una tecnología que le avasalle y programe. La escala óptima es aquella que permite al ser humano conjugar eficacia y autonomía.
La relación convivial implica interacción de personas que participan en la creación de la vida social: personalización y localización.
La convivialidad es producida en el seno de una comunidad equipada con herramientas eficaces. Illich (en: Repensar la pobreza en una sociedad no occidental, J. Medina 2000) llama convivial a aquella sociedad en la que la herramienta moderna está al servicio de la persona integrada a la colectividad y no al servicio de un cuerpo de especialistas. Por tanto, la cámara digital puede pasar de ser una máquina para sacar fotografías, a una herramienta convivial que posibilite ser compartibles y movilizables los conocimientos desarrollados y cultivados en las comunidades campesinas. Además, convivial es la sociedad en la que el hombre controla la herramienta. Así son las comunidades rurales andinas, donde no hay milagros, hay procesos.
Para más información, contacte a Sergio Quispe al correo electrónico sergio@agrecolandes.org